¿Una taza de café antes de irte? ☕. Juro que no se está tan mal en este andén.

domingo, 24 de abril de 2016

Guerra fría, manos calientes.

Nos has dejado.

Nos has dejado 
de piedra y el alma incendiada,
con aviso y sin reparación.

Nos has quedado
suspirando aliviados tu decisión de encontraros,
pero vacíos en ecos que no se volverán a llenar.

Nos has salvado 
de tantas, recogido de la nada,
puesto comida de más.

Nos has prestado
tus historias, travesuras,
y risas en llantos después de cenar.

Nos has visto
 crecer en el campo cultivado por tus brazos,
calentados en la hoguera familiar.

Nos has enfadado
hasta ganarnos
por cabezota y fanfarrón.

Nos has manchado
de comida por tu apellido, y limpiado
contra monstruos que nos quisiesen dañar.

Nos has llorado
por agradecido al mirarnos
reunidos en un sofá.

Nos has temblado
 de miedo 
y callado sin decir más.

Nos has sabido 
a poco, y te queríamos ya,
con ella, contigo, sin esperar ni separar.

Porque nos has dejado
y nos has quedado
para siempre,
para más siempre que la vida.


Porque por suerte no dueles tanto sabiendo donde estás,
feliz y enamorado, cuidándola de vuelta
para no soltarla más.

Y ahora
Nos tenemos cerca, aún sin estar.
Nos tenemos presente, aún en pasado.
Y nos tenemos a nosotros,
como el reflejo de vuestro mejor trabajo y cariño.


Que la vida siga siendo bonita y nos encontremos siempre en Primavera.

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