Nos has dejado.
Nos has dejado
de piedra y el alma incendiada,
con aviso y sin reparación.
Nos has quedado
suspirando aliviados tu decisión de encontraros,
pero vacíos en ecos que no se volverán a llenar.
Nos has salvado
de tantas, recogido de la nada,
puesto comida de más.
Nos has prestado
tus historias, travesuras,
y risas en llantos después de cenar.
Nos has visto
crecer en el campo cultivado por tus brazos,
calentados en la hoguera familiar.
Nos has enfadado
hasta ganarnos
hasta ganarnos
por cabezota y fanfarrón.
Nos has manchado
de comida por tu apellido, y limpiado
contra monstruos que nos quisiesen dañar.
Nos has llorado
por agradecido al mirarnos
reunidos en un sofá.
Nos has temblado
de miedo
y callado sin decir más.
Nos has sabido
a poco, y te queríamos ya,
con ella, contigo, sin esperar ni separar.
Porque nos has dejado
y nos has quedado
para siempre.
Y ahora siempre es Primavera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario